1921
Volume s1-3, Issue 4
  • ISSN: 0002-9637
  • E-ISSN: 1476-1645
USD

Abstract

Resúmen

El autor reseña detalladamente las investigaciones previas y la distribución del Kala Azar en el Sudán. Al tratar de la epidemiología y endemiología de la enfermedad en aquel territorio, indica que no se sabe de ninguna epidemia de consecuencia que haya ocurrido. El mayor brote conocido (1921) afectó a un total de 15 soldados de las tropas sudanesas del distrito del Melut. El tipo de la enfermedad es esporádico y parece que la asociación entre enfermos y sanos no toca ningún papel en la epidemiología. El parásito causal es el de Leishman-Donovan y no difiere ni morfológicamente ni en cultivo de la leishmaniosis visceral de India y otros países. Se obtiene fácilmente en el medio de cultivo de Novy-MacNeal-Nicolle a temperatura de 22°C. Los resultados obtenidos por experimentos de inoculación animal son similares a los del virus de India. Opina que existen dos puntos esenciales en espera de solución, (1) la parte que juega el hombre como albergue del virus y por lo tanto como diseminador a las areas endémicas y (2) el papel que juegan los insectos, ya sean chupantes o no, como trasmisores. La manera precisa como se contrae el Kala Azar es un misterio. Hace un interesante manifiesto de la diagnosis y llama la atención, desde un punto de vista clínico, a aquellos casos de fiebre que no son alterados por la quinina y que estan asociados al mismo tiempo con anemia y ensanchamiento del bazo, los cuales deben ser considerados sospechosos. En las primeras fases de la enfermedad se demuestran intervalos de apirexia con invariabilidad. Durante el progreso de la enfermedad se registran remisiones dobles o triples al día. El pulso presenta aceleración constante, un punto este de mucha importancia diagnóstica. La sangre periférica no revela los parásitos. Si existe leucopenia con aumento de los mononucleares y linfocitos mayores, y ausencia o disminución de eosinófilos, es justificable el establecer la diagnosis definitiva por punción del hígado o del bazo. Tocante al tratamiento dice que el tártaro emetico, aplicado intravenosamente, ha beneficiado y curado varios casos, pero que así mismo varios otros han terminado fatalmente como resultado de dosis excesivas a individuos que parecen poseer intolerancia hacia la acción tóxica de la droga. Estas observaciones tienen por fundamento los resultados obtenidos en el tratamiento de quince casos de los cuales trece murieron. De las fatalidades, nueve recibieron tratamiento al empezar la enfermedad cuando las fuerzas físicas estaban en vigor; los restantes eran casos severos pero moderados con pirexia ya existente por varios dias. Recomienda una dósis inicial de ½ grano de tártaro emético seguida, siete días mas tarde, por 1 grano y, subsiguientemente, por 1½ granos a intervalos de 10 a 14 días. Este método de tratamiento ha sido tambien usado por el Coronel Biggar, Director Médico del Ejército Egipcio, con resltados lisonjeros. Tremina manifestando que en el Sudán un total de 25 a 30 granos de la droga producen cura, pero que esta cantidad, por razones ya expuestas, debe distribuirse dentro de un período de por lo menos tres meses.

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1923-07-01
2017-11-24
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  • Received : 08 May 1923

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