1921
Volume s1-3, Issue 2
  • ISSN: 0002-9637
  • E-ISSN: 1476-1645
USD

Abstract

Sumario

Después de detalladas consideraciones sobre la epidemiología y medios de diseminación de la fiebre amarilla, el autor recomienda los siguientes métodos de campaña en contra de la enfermedad: “Antes de dar comienzo a un plan de campaña debe hacerse una investigación epidemiológica de las areas infectadas e infectables, de le contrarie, el director de la campaña se encontrará sin puntos de partida prácticos. Una investigación parecida debe llevarse a cabo también antes de la terminación de las operaciones sanitarias pues podría ocurrir que una ciudad con apariencias de ser centro endémico sea en realidad pseudoendémica y reciba la infección de un area adyacente que puede haber sido excluída del campo de acción.

Los métodos de “control” han cambiado radicalmente desde los tiempos de los primeros esfuerzos experimentales en Cuba. Entonces, las medidas que se tomaban incluían la fumigación, aislamiento de los pacientes, reducción de número de mosquitos por medio del alambrado y uso de petroleo en los receptáculos de agua fresca. Durante varios años este programa, con modificaciones de acuerdo con la localidad, se ha ejecutado en todas las campañnas. En años recientes, sin embargo, y de acuerdo con las recomendaciones de Carter, la fumigación y aislamiento han sido reemplazados por medidas de estricta destrucción de las larvas.

El uso de pececillos como consumidores de larvas en los depósitos de agua fresca, ha sido de mucha utilidad al higienista; es decir, ha tenido éxito siempre que la variedad de peces propios para el caso han sido empleados. Para tales recipientes como cisternas, barriles y pozos, los llamados peces “de fondo” son eminentemente satisfactorios. Los de “superficie,” especie , son igualmente satisfactorios en fuentes, pero no en otra clase de recipientes. Los tanques, toneles y otros receptáculos parecidos, se protegen, con economía y éxito, cubriéndolos y cerrándolos hermeticamente. Si a todas las comunidades les fuera posible establecer un sistema de cañerías maestras que les surtiera de día y noche con agua potable, la fiebre amarilla desaparecería automáticamente.

Los primeros resultados tangibles de una bien dirigida campaña en contra de esta enfermedad deberán observarse a las seis semanas de haber sido inaugurado el trabajo. De alli en adelante todo los empeños son tendentes a conservar los resultados obtenidos. Las operaciones se dan por terminadas sempre que los factores epidemiológicos indiquen que la enfermedad ha sido conquistada. Es cierto suponer que el objeto ha sido conseguido cuando el índice de densidad de los criaderos de mosquitos alcanza un nivel del 10% sin que ese límite se traspase por un tiempo considerable. Considero que la intensidad del trabajo debe continuar sin tregua ni mitigación por un período mínimo de diez meses.

Para terminar protesto del término corriente “fiebre amarilla esporádica” por considerarlo muy impropio. Una enfermedad como esta que depende de dos factores positivos y que no puede existir sin la conjunción de ambos, no se reduce al significado de esta expresión.”

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1923-03-01
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  • Received : 07 Dec 1922

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