1921
Volume s1-2, Issue 5
  • ISSN: 0002-9637
  • E-ISSN: 1476-1645
USD

Abstract

Resumen

El tetracloruro de carbono no ha sido usado como medicamento en la Medicina humana desde hace cincuenta años. Se usó hasta cierto punto una vez como anestésico y analgésico. Es esta substancia menos volátil, tiene un punto de ebullición más alto y es mucho menos soluble en agua que el di-sulfuro de carbono o que el cloroformo. Su seguridad como droga cuando se introduce en el tubo digestivo, está probablemente correlacionada con su baja volatixidad y solubilidad.

Administrado por medio de la inhalación el tetracloruro de carbono es venenoso y algunos investigadores informan que las frecuentes inhalaciones de la droga pueden causar dolor de cabeza, anemia, vómitos, dispepsia de tipo tóxico, y últimamente ictericia tóxica.

Cuando se use como antelmíntico debe investigarse la pureza del producto antes de administrarse. Cuando la droga en estado de pureza se introduce experimentalmente en el tubo digestivo de ciertos animales, hemos observado que no causa el más leve daño. Hall y Shillinger, en un artículo que está ahora en vías de preparación, demuestran que los perros toleran 1 cc. por kilo de peso y que los pollos pueden tolerar hasta 20 cc. por kilo aun cuando aquellos ya previamente habian recibído dosis comparativamente altas. Considerando que la dosis terapéutica que se requiere para remover los guzanos de uncinaria del perro es a razón de 0.3 cc. por kilo de peso del animal, el factor de seguridad que así se establece para los perros es de por lo menos 53. La dosis letal minima para ellos aun no se ha averiguado. Los monos toleran muy bien la droga. Lake ha demostrado que a estos se les pueden administrar grandes y repetidas dosis sin la menor seña de daño o de lesiones visibles durante el exámen postmortem.

La droga es en extremo eficaz en la extirpación de los strongylus chupantes, incluyendo las uncinarias, guzanos intestinales del ganado, strongylus del caballo, etc. Tiene cierto valor en la destrucción de ciertos nematodes. No tiene ningún efecto, sin embargo, sobre la tenia. Los informes preliminares que se reciben de varias partes del mundo, acerca de su efecto en la extirpación de las uncinarias humanas, son en verdad muy halagadores. Las ventajas aparentes de este medicamento son: es substancia química definida, tiene tipo de normalidad que fácilmente se establece, es barato, es fácilmente obtenible, no requiere purgante y el hecho de ser más cierta y carecer del peligro de las otras en uso.

El mejor método de administración del tetracloruro de carbono es en cápsulas ordinarias de gelatina dura. Se debe evitar que la droga gane acceso al pulmón. Los experimentos indican que esta pierde su eficacia antelmíntica cuando se usa en combinación con el aceite de castor o cuando este último se dá inmediatamente después de las cápsulas. Como el tetracloruro no es depresor de los músculos lisos y parece aumentar la peristalsis hasta cierto punto, no se hace necesaria la catarsis. No obstante, en caso de usarse purgantes, un salino tres horas antes de la administración del tetracloruro sería lo más a propósito. El aceite de castor debe desecharse enteramente.

La combinación de aceite de quenopodio y de tetracloruro de carbono es muy eficaz en contra de la uncinaria y también de las ascárides. Igualmente resulta ser la combinación de tetracloruro y timol.

Un asunto que requiere investigación todavía es el grado de absorción y el modo de eliminación del tetracloruro de carbono. Cuando se administran grandes dosis a animales, experimentalmente, la presencia de la droga se hace demostrable en el intestino grueso y en el delgado. Esto se hace agitando el contenido de aquellos en agua en la que el tetracloruro se ve separarse en burbujas discretas.

Manifiesta este medicamento una eficacia tan poderosa en contra de ciertos guzanos del intestino grueso, que esto de por sí prueba que la absorción de la droga en su paso por el tubo digestivo debe ser leve y desde luego que la eliminación se efectúa vía las materias fecales. Tal suposición la juztifica el hecho de la ausencia de lesiones en el hígado u otras vísceras subsiguientes a la administración de grandes dosis de la droga.

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1922-09-01
2017-11-23
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