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Resúmen: La historia de los Estados Unidos de América, desde los tiempos de los exploradores, está repleta de datos que indican la tragedia y la desolación causada por la "fiebre de los pantanos" desde el Estado de Illinois hasta el Golfo de Méjico y desde Tejas hasta el Oceano Atlántico. Hoy, de acuerdo con Maxcy, el paludismo prevalece en los puntos de desagüe de los tributarios del Río Misisipí y la región a cada lado del gran río circundante con los Estados de Arkansas, Tennessee, Misisipí y Luisiana. Toda esta región se conoce comúnmente bajo el nombre del Valle del Bajo Misisipí y abarca una extensión considerable. En las regiones de infección la mortalidad es de 5 por cada mil habitantes mientras que en las restantes ésta varía desde 1 a 5 por cada mil habitantes. Los Estados de Misisipí y Luisiana son los más afectados. Desde el 1915 los Estados de Misisipí, Luisiana y Arkansas han tenido la proporción de morbilidad más alta de todo el país. Datos estadísticos del año 1914 son como sigue: Arkansas, 23,941 casos; Luisiana, 13,016; Misisipí, 116,788. En el año 1913, dice Von Ezdorf, de cada 26 habitantes una persona tuvo un ataque de paludismo durante el año. De acuerdo con los datos de Maxcy el 90 por ciento de los condados de Misisipí y el 86 por ciento de los condados de Luisiana tienen una proporción de mortalidad de más de 1 por cada 10,000 habitantes. La población afectada es de 92 por ciento en Misisipí, 71 por ciento en Luisiana y 75 por ciento en Arkansas. Durante los años 19191921 la mortalidad por cada 10,000 habitantes, de acuerdo con Maxcy, fué como sigue: Misisipí 4.64; Luisiana 3.78; Arkansas 4.84.
La Compañia Ferrocarrilera Missouri Pacific hizo una indagación de la condición palúdica en sus líneas de Luisiana con el propósito de determinar la morbilidad entre sus empleados. Se averiguó que el 33 por ciento de todas las admisiones a hospital entre sus empleados, durante el período 18991921, se debió a infección palúdica. La proporción de incapacidad física entre las varias divisiones de la Línea indican el grado de infección entre la población de la cual provienen los empleados. Se dan los siguientes datos como proporción por cada mil empleados; empleados de construcciones, 79.9; trabajadores de vía, 47.8; empleados de trenes y máquinas, 31.1; personal de estación, 25.2; personal de talleres, 11.
Estos datos, dice el autor, no hacen mas que poner en evidencia imperfectamente la verdadera situación. Existe un número enorme de casos que nunca consultan al médico y que siguen año tras año siendo víctimas de sus fiebres y escalofríos y aceptando este estado de cosas como parte integrante de sus vidas. Es esta una enfermedad primordialmente de la población rural y esto constituye la razón por lo cual es tan difícil de erradicar. Teóricamente es fácil destruir al Anófeles; desde el punto de vista práctico se hace muy difícil.
Lo principal por determinar es la cuestión de los portadores; por otra parte se hace casi imposible el desaguar las regiones pantanosas. La profilaxis por medio de la quinina ofrece algún alivio. Lo único que aventaja a ésta son las medidas preventivas tales como el alambrado con tela metálica, el drenaje y tratamiento de portadores. Tanto las compañias de ferrocarriles como las comunidades en general van gradualmente comprendiendo las posibilidades comerciales y de bienestar general que trae consigo la erradicación de la malaria.
1 Read at the Twentieth Annual Meeting of the American Society of Tropical Medicine, held at Chicago, Ill., June 9 and 10, 1924.
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